56.- DANZANTE DE VILLAMBISTIA

INDUMENTARIA DEL DANZANTE DE VILLAMBISTIA

                            
Camisa blanca, pantalón largo oscuro, calcetín rojo y alpargata blanca con cintas rojas.

               
Tres cintas de color en cada brazo blanca , roja y amarilla y mantón de color atado en el pecho y colgado en la espalda;  pañuelo de cabeza enrollado y atado en la frente y que puede  ser de diversos colores.
 


 

 Foto facilitada por el vecino del pueblo Juan José Contreras, que consultado a los mayores del pueblo, calculan que esta foto sea del año 1939 ó 1940
   

Fotografiía igualmente facilitada por Juan José Contreras y pertenece al año 1947.

                   VILLAMBISTIA

Villambistia es una localidad y un municipio situados en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla León (España), comarca de Montes de Oca, partido judicial de Briviesca,  ayuntamiento del mismo nombre.
Aunque el gentilicio es "Villambistianos", a sus habitantes se les conoce por el cariñoso apodo de "Cascones".
El lugar celebra sus fiestas en agosto, dedicadas a la Virgen y a San Roque.


Villambistia es un  pequeño pueblo situado en el camino, al borde de la carretera N-120 en la comarca de Oca, y  aparece citada tardíamente en un documento del año 1515. Es uno de los catorce pueblos que formaban la intendencia de Burgos durante el periodo comprendido entre 1785 y 1833, tal como se recoge en el  Censo de Floridablanca de 1787, tenía jurisdicción de realengo con alcalde pedáneo.
A la caída del Antiguo Régimen queda constituida como ayuntamiento constitucional  del mismo nombre en el partido de Belorado, región de Castilla la Vieja, y contaba entonces con 189 habitantes.

En Villambistia se recuerdan las ermitas de Santa Cruz, la de Santiago, San Martín y San Roque, pero solo se conserva esta última; se llega a ella tras cruzar el pequeño puente sobre el arroyo Ranaza, que se terminó de construir con fondos municipales en 1712. En su interior conserva un retablo rococó decorado con fondos rojos y azules procedente del convento de San Francisco de Belorado, y está situada en una plazoleta junto a la famosa  por la tradición fuente de cuatro caños y a la iglesia de San Esteban del siglo XVII; en su interior se conserva un interesante cuadro de San Sebastián de la escuela italiana, así como varios retablos renacentistas .
Desde Villambistia se puede disfrutar de bellisimos parajes como los Montes de Oca.


Cuentan las Leyendas del Camino que un peregrino de no se sabe que siglo, cansado de un duro trayecto comenzado en Redecilla del Camino, bajo un sol de justicia, tuvo síntomas de debilidad unos kilómetros más allá de Belorado.
Cuentan que un ancestral anciano del lugar, al verle en tan precaria situación, le habló de La Tradición de Villambistia, que consiste en remojar por completo tu cabeza en la Fuente del pueblo por la que atraviesa el Camino de Santiago. Ese remojón provoca un despeje absoluto del cansancio en los momentos más difíciles, como los que en ese momento pasaba nuestro peregrino. El peregrino llegó a Santiago, y comentó tal hecho a sus conpañeros peregrinos, que siglo a siglo y de boca en boca, han convertido la Tradición de Villambistia en un ineludible paso por ella si se quiere llegar a Santiago en condiciones.
El pueblo de Villambistia tuvo desde la antigüedad hospital de peregrinos,y en la actualidad tiene un pequeño albergue, pero muy acogedor. Lo llevan ahora antiguos peregrinos y el hospitalero es amable y buen cocinero que no duda en ayudar en todo.
Es un albergue exclusivo para peregrinos del Camino de Santiago con credencial,



Hay que escuchar en el silencio de la noche porque dice la leyenda que en tiempos remotos había un conventoen el cerro y cuando los musulmanes atacaron Villambistia lo destruyeron y enr¡terraron sus campanas y desde ese día se las oye repicar.

Fuentes: Senditur
              wikipedia.org
              Ayuntamiento de Villambistia
              Mundicamino


55.- EL OBISPILLO



El traje del obispillo de Burgos es de obispo de pontifical, con tiara, báculo y capa pluvial; guantes blancos y anillo.



ALBA: Es una vestidura en forma de túnica, de color blanco y de corte simple.



CINGULO:
Cordón o cinta de seda o de lino, con una borla a cada extremo, que le sirve para ceñirse el alba.
PLUVIAL: Es una capa que se usa para las celebraciones de la Palabra y para la adoración del Santísimo.                                
ESTOLA: Es la insignia sacerdotal, hecha a manera de una banda, que puede o no tener adornos y que se usa sobre el cuello y que cae hacia adelante. 


MITRA: Es un bonete alto de forma cónica, del que cuelgan dos tiras en la parte de atrás


CRUZ PECTORAL:   Se usa sobre el pecho una cruz ricamente adornada con piedras preciosas.



BACULO:  Palo o cayado que termina en una bola o en una cruz

ANILLO PASTORAL:
Es el anillo que utiliza el obispo como signo de la labor que se le ha encomendado.




                             LA FIESTA DEL OBISPILLO EN BURGOS



"La costumbre de dar bromas el día de los Santos Inocentes es muy antigua y estaba en otros tiempos más arraigada que en nuestros días. Como muestra de las inocentadas que se usaban en el siglo XV, al propio tiempo que como testimonio de sencillez de costumbres de nuestros antepasados, recordamos hoy un hecho curioso acaecido en el año 1454.

Todos los años, el día de San Nicolás de Bari, solía reunirse el Cabildo Catedral para elegir a uno de los niños de coro, el cual desde aquel momento quedaba nombrado obispillo, y por ser elegido en dicho día se le llamaba el obispillo de San Nicolás. El objeto de este nombramiento era preparar la inocentada que según tradicional costumbre tenía lugar el día 28 (de diciembre), fecha en la cual, revestido de obispillo con hábitos episcopales y montado en soberbia mula, llevando a los lados a varias dignidades y canónigos de la Catedral, recorría las calles de la ciudad, repartiendo bendiciones, entre la algaraza y regocijo de las gentes.

Tan antigua y popular debía ser esta costumbre que el Cabildo era muy riguroso en cumplir todos los pormenores con ella relacionados, no tolerando la menor falta que se cometiera contra el obispillo, como lo prueba lo ocurrido en el año citado 1454.

Parece que los comendadores del Hospital del Rey, agradecidos en un principio a la atención de ir visitándolos, solían recibir al obispillo con toda solemnidad y obsequiarle, lo mismo que a su comitiva, con frutas, dulces y vinos generosos, pero ese año y el anterior no recibieron con la debida cortesía al mencionado "personaje", lo que indignó tanto a las dignidades y canónigos que le acompañaban, que tomando el desaire como hecho a su alta representación, acordaron no consentir tal ofensa y reclamar la observancia de aquella costumbre.

Consecuencia de esto fue un pleito entablado por el Cabildo Catedral, en el que, después de varias incidencias que no hacen al caso, el Abad de Cardeña dictó, con fecha 17 de Julio de 1456, una curiosísima sentencia que contiene, entre otras declaraciones, las siguientes:
..que debemos condenar e condenamos, e mandar e mandamos al dicho Comendador e freires del dicho Hospital que agora son e serán de aquí adelante por tiempo perpetuamente que cada e quando en cada un año de los venideros por siempre jamás que el obispo de Sant Nicolás que fuese elegido en la dicha iglesia de Burgos e las dignidades e canónigos della e personas otras que le acompañaren fueren al dicho hospital por el dicho día e fiesta de los Inocentes... resciban honrosa y decentemente en él al dicho obispo assy elegido de cada año en la dicha iglesia de Burgos, e a las dichas dignidades e canónigos e personas otras que fueren con él e les den e fagan dar asentamiento convenible et decente segund el estado de las dichas personas principales e de los otros que cabalgando con ellos fueren, e fuego asy mesmo conveniente para se escalentar sy el tiempo lo requiere. Et otrosy les den e fagan dar honrosamente colación de fruta buena con anís de peros o perazos e vino bueno que non sea de la cosecha de la dicha ciudad salvo de otro bueno e conveniente a las dichas personas e segund el estado dellas e de los dichos Comendador e freires a cada uno de ellos dos veces si lo quisieren tomar; et a los moços e omes que fueren con ellos a les tomar e tener a las bestias les den asy mesmo fruta la que razonable fuere e vino a beber cada sendas veces a lo menos, de su cosecha o de otro que para ellos cumpla e sea razonablemente su beber.

El "obispillo", tradicionalmente era elegido por los niños de coro de la Catedral entre sus propios compañeros, primeramente esta elección se hacía el día de San Nicolás, posteriormente durante las fiestas de Navidad y el día 28, fiesta de los Santos Inocentes el "obispillo" mandaba y ejercía su autoridad sobre el Cabildo Catedral e imitaba o remedaba las actitudes y gestos del Sr. Obispo dando bendiciones y realizando las ceremonias normales del Cabildo.
Escolanía, años 50


Constituía una total inversión de papeles sólo por un día y ése en honor de los Inocentes. Ahí residía la fuerza de esta costumbre y tradición que luego fue degenerando en abusos, irreverencias y bromas que fueron perseguidas para terminar siendo prohibidas.

Los verdaderos protagonistas de esta fiesta del "obispillo" fueron los niños cantores de las catedrales reunidos en las escolanías catedralicias.

La Escolanía de la Catedral de Burgos fue una verdadera institución aneja al templo catedralicio o mejor al Cabildo Catedral hasta que desapareció en la década de los años 1970.

Esta institución de los Niños de Coro o voces blancas, por lo menos durante quinientos años, tuvo una vida pujante dependiendo del Cabildo de la Catedral. Sus componentes, los niños cantores, lo mismo que los canónigos y beneficiados, asistían al coro para entonar los salmos, responsorios, antífonas e himnos del Oficio Divino, así como a todos los demás cultos oficiales y ceremonias en las que tomaba parte el Cabildo.

Tuvo esta Escolanía su residencia o sede en la actual calle de Nuño Rasura, muy próxima a la Catedral, en una vieja casa que todavía sigue en pie, aunque es muy antigua y llena de recuerdos.
Edificio de la C/ Nuño Rasura

En los años en que la Escolanía estaba en su máximo esplendor, por los años 1950-1960, era una escena muy habitual para los burgaleses ver recorrer el trayecto desde la casa de la calle Nuño Rasura hasta la Catedral a los niños de la Escolanía, bajo la vigilancia y autoridad del bueno de Don Luis Belzunegui.
Los niños iban vestidos con su uniforme de niños cantores compuesto por sotanilla roja y roquete blanco, de gran vistosidad, ya que en los años a que hacemos referencia no bajaban de cincuenta los miembros de esta Escolanía.

Hay en el Archivo Histórico Provincial un curiosísimo documento en el que se transcribe acta capitular del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral, promulgada el 23 de Abril de 1586, para "recoger los mozos de coro en una casa para que con el recogimiento, decencia de hábito y sustento conveniente puedan mejor servir a la iglesia".

Se fijaba en doce el número de niños de coro, que no fueran menores de ocho ni mayores de dieciocho años. En invierno se levantarían a las seis y media y en verano a las cinco de la mañana y juntos harán oración. Luego se les dará la lección de canto y antes de venir a la iglesia se les dará de almorzar. Tendrá en cuenta el maestro de dichos mozos de darles de comer a sus horas; en verano de diez a once y en invierno de once a doce; dándoles su ración que será a cada uno para comida y cena doce onzas de carnero, con su principio y postre conforme al tiempo y, si pareciere conveniente, darles vino con moderación. Después de comer se recrearán una hora, asistirán a la clase de canto y después merendarán y si pareciere al maestro podrán ir al campo otro rato hasta que sea la hora de cenar. Los mantenimientos serán buenos y por moderados precios y tendrá de ración una libra de camero y seis maravedises de vino.
Ese régimen alimenticio, con algunas variaciones en días señalados o en tiempo de cuaresma, se mantuvo durante siglos.

El día 22 de septiembre de 1924 se modificó el Reglamento del Colegio de la Santa Cruz de los Niños de Coro, con ligeras modificaciones en lo referido a la edad de ingreso y en lo que atañe a la alimentación, en su capítulo octavo se especificaba: "El Excmo. Cabildo pagará una peseta y cincuenta céntimos diarios por la alimentación de cada niño, que consistirá en desayuno con medio cuartillo de leche, comida con su cortadillo de vino, merienda y cena con otro cortadillo de vino; a más costeará los utensilios necesarios y la asistencia médica y farmacéutica" (18).

Como quiera que se pretendía que un número determinado de esos niños siguiera la carrera eclesiástica, el Cabildo les proveía de "traje de seminarista para calle y casa, del traje de coro, con colchón de lana, ropa de cama y calzado", pero añadiendo que "tanto la ropa negra interior como la blanca que necesiten y el lavado y planchado de la misma correrán por cuenta de la familia de los niños".
La fiesta y figura del "obispillo" en Burgos tuvo sus raíces y su ambiente entre estos niños de coro que formaban una pequeña comunidad estudiantil con las características propias de la niñez y adolescencia. Eran como un pequeño ejército de monaguillos, pillos, pícaros y tunantes y también dóciles, obedientes, inocentes y cándidos, cuyas bromas y picias, gracias, tomaduras de pelo y picardías de diversa índole eran la sal y la pimienta de la vida rutinaria de todos los que allí convivían, al mismo tiempo que daban una imagen de orden, seriedad y disciplina cuando en el coro de la Catedral cantaban como los mismos ángeles.

D. Luis Belzunegui rodeado de los niños de la  Escolanía. Abril 1998


La fiesta del "obispillo" desapareció al cerrarse la Escolanía y cesar los niños de coro. Se revivió de una forma oficial en mayo del año 1987, para festejar el nombramiento de hijo adoptivo de la ciudad de Burgos a Don Luis Belzunegui Arruti, benemérito y venerable sacerdote de muy avanzada edad, que fue beneficiado de la Catedral, miembro de la Institución Fernán González y maestro de música de los niños de la Escolanía burgalesa durante muchos años. El fue quien a mediados del siglo XX restauró la costumbre del "obispillo" con los niños que él educaba como cantores de la Catedral. Tras aquella restauración hubo unos años de decadencia y olvido que coincidieron con el cierre de la Escolanía por parte del Cabildo de la Catedral y al desaparecer ésta quedó rota la continuidad de la fiesta y la figura del "obispillo". Se perdió no sólo la costumbre sino la institución y el ambiente natural en el que era posible la tradición en torno al infantil personaje.


SITUACION ACTUAL

En 1987 la Asociación de Danzas Mª Ángeles Sáiz, dentro de su labor de recuperación de las tradiciones burgalesas, comienza de nuevo a realizar la fiesta del Obispillo con los miembros de su entidad folclórica.
En 1996, se vuelve a crear la escolanía de la Catedral de Burgos tomando el nombre de Pueri Cantores y, tras su creación, vuelven a elegir a su Obispillo que convive durante varios años con el del grupo de danzas hasta que éste último deja de salir, considerando que se ha recuperado definitivamente una tradición burgalesa que se había perdido y que ha vuelto a relanzarse.

Después de  los ensayos de la escolania los últimos días del mes de noviembre o los primeros de diciembre , los escolanos eligen por votación secreta, al que será Obispillo entre los candidatos,  que son los niños que hicieron la primera comunión ese año.

El 28 de Diciembre se celebra en el Monasterio de las M. M. Salesas de Burgos, la ceremonia de investidura del nuevo "Obispillo" por parte de sus padres y del obispillo saliente ; al nuevo obispillo le acompaña su vicario.
En el mismo acto se acoge en la Escolanía a los nuevos aspirantes de este curso, según el ritual de imposición de la túnica. Una vez revestidos, el nuevo "Obispillo" les impone la Cruz de Madera, distintivo de "Pueri Cantores"; también pronuncia su primer discurso y preside junto a sus "secretarios" la Adoración del Niño, y mientras sus compañeros de la Escolanía entonaron motetes y villancicos durante el acto.


Terminada la ceremonia en las Salesas, el Obispillo se desplaza al palacio Arzobispal a saludar a al Sr. Arzobispo de Burgos y ambos intercambian palabras de saludo y después acostumbran a visitar alguna residencia de ancianos, donde también interpretan algunas canciones de su repertorio.

El obispillo montado sobre un caballo blanco, recorre con todo su séquito el camino desde la plaza de la Catedral hasta el Ayuntamiento por el Paseo del Espolón, el Teatro Principal y la Plaza Mayor, siendo aclamado a su paso por una gran cantidad de burgaleses que se acercan a su encuentro.

El Alcalde de Burgos recibe al "Obispillo" primero a pie de calle en la Plaza Mayor y después en el salón de plenos del Ayuntamiento, donde al igual que con el Arzobispo intercambian palabras de saludo y agradecimiento, y el obispillo aprovecha para hacer llegar al regidor de la ciudad algunas peticiones.

El "obispillo", con su mitra y báculo, después de visitar al Alcalde de la ciudad, suele orinunciar el ·Sermón" y  dar su bendición desde el balcón de la Casa Consistorial, ante una Plaza Mayor llena de gente que recibe el mensaje con aplausos.
Junto al "obispillo" suelen ir sus pajes, llevando el acompañamiento de alguna dulzaina y tamboril interpretando danzas de Burgos o villancico



Desde el 19 de enero de 2015 la Casa de los Gigantillos, cuenta con un nuevo habitante. Se trata de la figura del Obispillo, un personaje muy arraigado a la tradición burgalesa. y que ha llegado a las instalaciones La incorporación ha sido posible gracias a la aportación de la vestimenta de la figura, que ha realizado Mª Ángeles Saiz, a la que le une una especial relación con esta tradición. Y es que fue su grupo de danzas el que la recuperó en 1987, manteniendo su Obispillo hasta unos años después de que se crease la Escolanía de Pueri Cantores y ellos mismos retomasen los actos del 28 de diciembre.

Otra tradición más de nuestro patrimonio cultural popular que con la mejor voluntad se ha tratado de revitalizar para evitar el empobrecimiento y para lograr que las nuevas generaciones se interesen por todo lo que constituyó ese patrimonio y así se salve del inexorable olvido.
A cuantas personas aportan su grano de arena por llevar a cabo esta labor de salvar nuestro folklore hemos de manifestar nuestra gratitud y reconocimiento.

La tradición de elegir a un niño cantor ‘obispillo’ durante un día es muy común en los países de Europa central, en donde se relaciona esta costumbre con la figura de San Nicolás y la entrega de juguetes a los más pequeños. Normalmente, en ciudades de Alemania, Polonia y los Países Bajos se realiza el día del ‘Obispillo’ el 6 de diciembre, coincidiendo con la festividad de San Nicolás que es la persona encargada de traer los regalos y presentes a los niños.

En España, este tipo de tradiciones no es muy común, aunque se mantiene, sobre todo, en monasterios. Con ella se pretende invertir los papeles, ya que mientras un niño se convierte en obispo durante un día, éste se ve despojado de sus cargos.

54.- TRAJE MASCULINO DEL VALLE DE MENA

El Traje tradicional masculino Menés en los Siglos XVIII- XIX
Dos fotografías  que muestran el traje tradicional Menés de hombre.

Chaqueta: Del mismo paño que el calzón. Con corte goyesco, más bien corta, recta, cuello y solapas en pico, muy grandes y pespunteadas. La manga pegada y larga. Botones iguales a los del chaleco pero más grandes. Bolsillos plastones y forrado solamente el cuerpo. 
Chaleco: De bayeta negro, abrochado con botones metálicos y forrado con lino vigoré, ajustado a la trasera con dos tiras, ojeteros de hilo (nunca metálicos) y cordón.
        Camisa: de grueso lino, larga hasta las rodillas, con aberturas laterales, abierta hasta el canesú, con cuello de tira ancha recogiendo el vuelo con plieguecillos y abrochada con botones de hilo. Las mangas anchas, con una pieza (cuchillo) bajo el brazo con el fin de dar comodidad y forma a la manga, rematada con un puño no muy ancho.
        Ajustador: Faja negra con la misión de sujetador, abrigar y guardar la petaca y el dinero. Calzón: De burato marrón a juego con la chaqueta. Este llega hasta la rodilla, con aberturas laterales que se ciñen con un puño y atan con botón de metal. La parte superior es abierta y abotonada a ambos lados reforzada con lino vigoré. En uno de los lados hay un bolsillo recto.




Medias: caseras de pura lana de oveja y tejidas a mano.
  • Calzado: Almadreñas. 
  • PATRONA DEL VALLE DE MENA VIRGEN DE CANTONAD
  • Desde el Santuario de Cantonad, situado en el Valle de Mena, se obtienen las mejores vistas panorámicas de la depresión de Mena. En este lugar se venera a la patrona del valle, la Virgen de Cantonad.
    La fábrica del edificio es fruto de las sucesivas reformas y ampliaciones que se han llevado a cabo a lo largo del tiempo, aunque la mayor parte de la actual construcción fue levantada en la época barroca. Desde el santuario se da vista a muchos de los pueblos que forman parte del valle, a los infranqueables Montes de la Peña, que sirvieron de refugio a los primeros repobladores y a los frondosos bosques que tapizan los bordes montañosos de la depresión.
    Desde el pueblo de Lezana parte un antiguo camino que conduce hasta el santuario de la virgen de Cantonad, patrona del Valle de Mena desde el siglo XVII. Cada 8 de mayo, este camino es recorrido por los meneses que, desde diferentes pueblos del valle y a modo de peregrinación, deciden ir a pie hasta el santuario para venerar a su patrona y participar en los actos civiles y religiosos que constituyen la festividad de Nuestra Señora de Cantonad. 

    Tradición, cultura y religiosidad popular, constituyen las principales características de un evento cuya secular celebración ha contribuido al reforzamiento de las señas de identidad colectiva entre los habitantes del valle, quienes conciben el santuario y la propia fiesta como bienes o elementos surgidos en el seno de la comunidad y pertenecientes, por lo tanto, al patrimonio común.
 Esta circunstancia queda reflejada en la interrelación existente entre los usos religioso y festivo, y en la propia disposición del santuario en inmediato contacto con la campa donde tiene lugar la romería. La Virgen de Cantonad es una de las advocaciones más antiguas de Burgos. Aparece nombrada ya en documentos de principios del siglo XII. 
Para los meneses es "su Virgen" y en su honor celebran fiestas en los días que escoltan al 8 de mayo, festividad también de Nuestra Señora de la Antigua. La opinión más difundida entre los filólogos es que "cantonad" deriva de dos palabras latinas "campus" y "donatus", cuya traducción es sencillísima hasta para los no iniciados, o sea que es un campo regalado, donado. Para quien visite por primera vez este apartado rincón menés, la subida hasta el santuario desde la carretera, le irá dejando el ánimo expectante, pues nada hace prever cómo será el lugar donde se ubica el templo. El camino discurre entre arboledas y poblado sotobosque sin permitir hacerse una idea del aspecto que tendrá el asentamiento. La calzada desemboca en un amplio prado en el que se puede dejar el coche, pero aún no se ve la iglesia, escondida al final de un ancho sendero que atraviesa una tupida arboleda a base de plátanos, robles, hayas, encinas, guindos y algún tejo que otro. La sensación de estar en un lugar sagrado, mágico, es muy poderosa. A nuestros pies, la impresionante panorámica del valle hará fijarnos al terreno, absortos ante tal belleza. Lo primero que, seguramente, llamará la atención del visitante en su camino hacia la iglesia, es ese altar de campaña moderno, de piedra y cemento, construido como necesidad ante la avalancha de peregrinos y devotos que, con el fin de honrar a la patrona del valle, aparecen, desde tiempos muy remotos, por este estratégico promontorio cada ocho de mayo. El pequeño altozano que se extiende a la izquierda del camino se ha convertido en un verdadero vergel botánico. Allí, sobresaliendo del tupido sotobosque, además de las especies ya citadas, veremos acacias, fresnos, castaños, tilos, arces y una innumerable variedad de arbustos. El conjunto monumental de Cantonad, al que mal protege una cerca baja de piedras puestas a seco, está compuesto por el templo en sí y la "casa del santero", originariamente levantada en el siglo XVII, y que, tras padecer un incendio, fue reconstruida en el XIX para destinarla a Casa de Cofradía. A él se accede por una verja ancha, que permite el paso de vehículos, pero que permanece